Estoy aquí sin esperar ya nada porque sé que si hoy llegara a estar en ella sería por algo así como allanamiento de morada. Hay estrellas en el cielo, pero no me dicen nada, no me invitan a soñar, ni siquiera puedo verlas, porque estoy rodeado de oscuridad.
Árbol de mi infancia. De tiempos remotos, cuando el futuro se dibujaba con crayolas. Cuéntame un cuento que dure miles de horas. Háblame de cosas inverosímiles que suceden en el mundo en que resides. Recuerdo tus palabras silenciosas, eran hojas. Cuéntame una historia en que estoy habitando en ella. No lloro árbol, sé que no volverá. No espero que lo haga. Después de mi invierno ya no hay primavera que le siga. Pero quiero que me digas mentirosas palabras, para creerlas por un rato y luego olvidarlas.
Platícame lo que ha ocurrido con los hombres: ¿Qué te dicen?, ¿ella los trata bien?, O los hace renegar de sus caprichos y azares, como en algunas ocasiones yo lo hice. Mi recuerdo, ¿les hace derramar lágrimas o los pone felices?
Árbol, ¿estás triste?, ¿cómo?, si siempre fuiste fuerte. Lloras porque crees que he caído en desgracia y eso te duele. Descuida, a todos nos pasa, tarde o temprano uno se muere. Hoy te hablo porque sé que puedes escucharme, por eso te pido que me cuentes la historia en que estoy habitando una vida que termina hasta que los que te amaban te olvidan.
Estoy aquí, junto a tus raíces, viviendo sin minutos, días, ni meses. He vuelto a ser el que era antes, en un tiempo previo a mi infancia cuando te conocí. He vuelto a ser el mismo, pues polvo fui.
EduardoFLORES es alumno de la Licenciatura en Educación Secundaria con especialidad en Español. Se inició como profesor cuando fue instructor comunitario de CONAFE, lo que amplió su sensibilidad al contexto educativo y humano. Le gusta escribir sin ton ni son... tiene varios cuentos con temáticas diferentes
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